Nada normal (2002)

Asilo se escribe con hache

Inés Mendoza

—Sarita, cariño ¿qué haces? —dice el abuelo—, vas a romper el cuaderno.

—Se me está gastando la borra —dice la niña.

—A ver si yo tengo una, ya te la traigo —el abuelo se levanta a pasos lentos—. Toma, aquí la tienes.

—Mira qué grande me salió la A, abuelo.

—Ah, sí, te quedó muy guapa.

—Más grande que la H, ¿verdad?

—Pobre h, que es muda —los dos se ríen— ¿qué te pasó con la h?

—No me sale.

—“Hermanito” se escribe con h.

—No me sale.

—Mira... así, ¿ves?, como la silla que tenemos en nuestro cuarto.

—¿Pero para qué sirve la h, si es muda?

—A ver, tráeme el libro amarillo, el que dejamos ayer en la mesita de noche.

Sarita va corriendo, casi se tropieza.

—Ese, ese— supervisa el abuelo—. Mira, por ejemplo, ¡ay!, que se me caen las gafas. Aquí: “habitación”. ¿Ves?

—¿Ahí es donde vas a vivir cuando nazca mi hermano?

—Mira, si le quitas la h, las letras tropiezan y se caen así —el abuelo se ríe.

—¡Anda ya, abuelo! Ni que supieran caminar —se ríe ella.

—Es que no caben todas juntas, porque no habría palabras.

—¿Y “asilo”, abuelo? ¿Se escribe con h?


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