Nada normal (2002)

Microcuentos

Begoña París

Se despertó, y por una vez en su vida, se armó de valor. No llamó a la oficina, no lo consultó con su mujer, ni se planteó si estaría bien hecho, si sería lo adecuado, lo esperado o lo correcto, si su conducta servía de ejemplo, si le dolía algo o tendría excusa, si sería aplaudido o haría la risa, ni siquiera si sería feliz, o le pondría contento. Simplemente, se dio media vuelta y siguió durmiendo.



Se pasaba la vida frente al ordenador.
“A través de Internet se puede ver el mundo”, decía.

Su casa no tenía ventanas.



Ausencia de palabras. Las ideas dormían a pierna suelta. Páginas en blanco. Silencio.

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